PLAZA DE LA CONSTITUCIÓN
VITORIA-GASTEIZ
lunes, 24 de junio de 2013
sábado, 1 de junio de 2013
ESTEBAN CUADRA
A finales del siglo XIX, Esteban Cuadra se acompañaba de algún amigo repartiendo o vendiendo sus coplas cuando había fiestas populares. Tenía una cigarrería "La perdiz" en la calle de Postas enfrente del actual edificio de Correos. A él se atribuye el zortziko dedicado a San Prudencio.
Hay varias versiones, coinciden en el principio "Los alaveses en este día, en armonía y buena unión celebran fiesta a San Prudencio, su Patrón". Hay variantes en la segunda estrofa "Buenas tortillas de perrechicos" y en el segundo verso "de huevos frescos y buen jamón" o "cordero en salsa y buen jamón" o "buenas chuletas y buen jamón".
Es posible que Cuadra fuera el autor de "Los pintores de Vitoria".
He aquí una copla descriptiva de la fiesta de San Prudencio:
"Por la mañana temprano
daremos un paseito
para ver la procesión
de San Prudencio bendito.
Después de comer en casa
tomaremos café y ron
y, después, al "Mentirón"
para ver lo que allí pasa.
¡Hola! los tamborileros
van afinando sus pitos.
"¡Ida y vuelta, dos realitos!"
gritan todos los cocheros.
Y unos por "El Mineral"
otros por "La Ventanilla"
pues mirad en la Ventilla
gentio fenomenal.
También hizó una cuarteta al alcalde de Vitoria, Francisco-Juan de Ayala:
"Es muy digna vuestra vara
de justicia y de verdad.
Respeto la autoridad
don Francisco-Juan de Ayala"
Una noche debían regresar Cuadra y sus amigos de alguna juerga cuando entre las calles Diputación y Prado se cruzaron con Ayala que vivía en la calle Prado. Les llamó la atención el alcalde por su comportamiento, puesto que debía pasar de la hora entonces tolerable. El cigarrero se dio cuenta de ello y con todo respeto le dijo la cuarteta anterior. Al día siguiente llamó Ayala a Cuadra, haciéndole repetir los versos y, en reconocimiento a la actitud y generosidad del cigarrero, el alcalde le obsequió con un donativo.
Apuntes tomados de un artículo de Venancio del Val aparecido en el folleto de las fiestas de San Prudencio "Fiestas 1992" de la Diputación Foral de Alava
Hay varias versiones, coinciden en el principio "Los alaveses en este día, en armonía y buena unión celebran fiesta a San Prudencio, su Patrón". Hay variantes en la segunda estrofa "Buenas tortillas de perrechicos" y en el segundo verso "de huevos frescos y buen jamón" o "cordero en salsa y buen jamón" o "buenas chuletas y buen jamón".
Es posible que Cuadra fuera el autor de "Los pintores de Vitoria".
He aquí una copla descriptiva de la fiesta de San Prudencio:
"Por la mañana temprano
daremos un paseito
para ver la procesión
de San Prudencio bendito.
Después de comer en casa
tomaremos café y ron
y, después, al "Mentirón"
para ver lo que allí pasa.
¡Hola! los tamborileros
van afinando sus pitos.
"¡Ida y vuelta, dos realitos!"
gritan todos los cocheros.
Y unos por "El Mineral"
otros por "La Ventanilla"
pues mirad en la Ventilla
gentio fenomenal.
También hizó una cuarteta al alcalde de Vitoria, Francisco-Juan de Ayala:
"Es muy digna vuestra vara
de justicia y de verdad.
Respeto la autoridad
don Francisco-Juan de Ayala"
Una noche debían regresar Cuadra y sus amigos de alguna juerga cuando entre las calles Diputación y Prado se cruzaron con Ayala que vivía en la calle Prado. Les llamó la atención el alcalde por su comportamiento, puesto que debía pasar de la hora entonces tolerable. El cigarrero se dio cuenta de ello y con todo respeto le dijo la cuarteta anterior. Al día siguiente llamó Ayala a Cuadra, haciéndole repetir los versos y, en reconocimiento a la actitud y generosidad del cigarrero, el alcalde le obsequió con un donativo.
Apuntes tomados de un artículo de Venancio del Val aparecido en el folleto de las fiestas de San Prudencio "Fiestas 1992" de la Diputación Foral de Alava
miércoles, 29 de mayo de 2013
CANCIÓN AL BARRIO DE SAN MARTIN
Tiene Vitoria
mil bellezas que admirar,
plazas, jardines y paseos
orgullos de la ciudad;
templos y calles muy hermosas
y una Florida sin par,
y entre los barrios que tiene
hay uno que es popular;
San Martín, barrio de San Martín,
con cariño te miro al pasar,
San Martín, barrio de San Martín,
cuando voy la llanada a admirar,
eres tú, barrio de San Martín,
barrio alegre, castizo y popular,
San Martín, lindo barrio alavés,
yo quisiera poder en tu seno morar.
Barrio de San Martín
para mí eres el barrio ideal,
porque hay nobleza en tí
y mirando a la llanada estás.
Yo quisiera poder en tu seno vivir y soñar,
eres para mí el preferido
y por eso te vengo a cantar.
mil bellezas que admirar,
plazas, jardines y paseos
orgullos de la ciudad;
templos y calles muy hermosas
y una Florida sin par,
y entre los barrios que tiene
hay uno que es popular;
San Martín, barrio de San Martín,
con cariño te miro al pasar,
San Martín, barrio de San Martín,
cuando voy la llanada a admirar,
eres tú, barrio de San Martín,
barrio alegre, castizo y popular,
San Martín, lindo barrio alavés,
yo quisiera poder en tu seno morar.
Barrio de San Martín
para mí eres el barrio ideal,
porque hay nobleza en tí
y mirando a la llanada estás.
Yo quisiera poder en tu seno vivir y soñar,
eres para mí el preferido
y por eso te vengo a cantar.
jueves, 16 de mayo de 2013
EL CASO DEL JUDÍO JATO TELLO
En 1485, ante el tribunal del alcalde ordinario de la ciudad, Juan Fernández de Paternina, juez civil y criminal en primera instancia, Jato Tello en todo momento negó su culpabilidad de flasfemar y renegar de Dios por lo que fue sometido a tortura judicial como medio para obtener su confesión. Esta tortura estaba autorizada por el derecho procesal de la época en los casos en los que el delito juzgado, en caso de culpabilidad, conllevara una sentencia de pena de muerte o corporal. El tipo de tortura que padeció Jato Tello fue con toda probabilidad la del agua, ya que aparece mucho en los documentos judiciales. Consistía en situar al reo sobre el potro o sobre una escalera, atado de pies y manos, cabeza hacia abajo, e ir introduciendo en su boca cierta cantidad de agua, "jugando" con la posibilidad de traspasar el límite y ocasionarle la muerte por ahogo. Al principio se mantuvo en su inocencia, pero finalmente confesó que "era verdad que él había renegado".
El juez, una vez arrancada la confesión, y sin conceder a Tello el tiempo que establecía el derecho procesal para preparar su defensa, procedió a dictar sentencia condenatoria en los siguientes términos: mutilación de la lengua, cincuenta azotes (latigazos en la espalda), confiscación de la mitad de sus bienes y pago de las costas del proceso. Llegados a este punto, todo reo podía apelar del fallo judicial condenatorio, máxime si éste significaba efusión de sangre, y en el caso de los vitorianos su tribunal de segunda instancia o apelación se encontraba en la Sala del Crimen de la Real Chancillería de Valladolid. La mujer de Tello, Buenaventura, junto con su procurador solicitó al juez que les diera copia para poder apelar de su fallo ante el tribunal de la Chancillería.
Una vez más Juan Fernández de Paternina no actuó con arreglo a derecho, ya que sin conceder la apelación paso a ejecutar la sentencia. Jato Tello fue sacado de la carcel, situada en el Campillo, montado en un asno con una soga a la garganta y conducido a la picota (plataforma con una columna donde se colocaba al reo) situada en la actual Plaza de la Virgen Blanca. Durante todo el recorrido un pregonero proclamaba su delito y sentencia, de esta forma se añadía a su castigo una nota de escarnio público. Tello fue colocado en la picota, y allí, a la vista de todos los vitorianos, se le clavó la lengua a un madero en lugar de amputarla, debido a que muchas personas de la ciudad rogaron al juez que desistiera de hacerlo. Tampoco estuvo mucho tiempo ya que los ruegos de los vecinos consiguieron que su lengua fuera desclavada. De las otras partes de la sentencia no se libró.
Finalmente Tello consiguió ser oido en la Chancillería y allí se demostró su inocencia y la prevaricación del juez Juan Fernández de Paternina , que había actuado contra él por enemistad. Para resarcir a Tello la Real Chaccillería procedió a declarar que a Jato Tello se le debía restituir su honra y su hacienda, y a Juan Fernández de Paternina condenar por su actuación en las costas procesales del pleito críminal, que ascendieron a 7.500 maravedís. Por otra parte el mismo pregonero tuvó que proclamar su inocencia en estos términos "que ninguna ni algunas personas no sean osadas de decir al dicho Jato Tello ni a su mujer ni a sus hijos que fue azotado ni enclavada su lengua ni otra mengua ninguna tocante a la justicia que de él fue hecha en la ciudad por mandamiento del dicho Juan Fernández de Paternina". Aquel que dijera tales palabras sería condenado a una dura pena económica de 2000 maravedís, a repartir en dos mitades entre Jato Tello y las obras de mantenimiento de la muralla de Vitoria.
Después de ésto, en 1487 se recopilaron las ordenanzas segregadoras de la comunidad judía vitoriana, en 1488 se asaltó una sinagoga y en 1492 se hizo el edicto de expulsión de los judios.
Apuntes sacados del artículo de Iñaki Bazán de la GACETA MUNICIPAL DE VITORIA-GASTEIZ Nº 123 del 20 de febrero de 1999
El juez, una vez arrancada la confesión, y sin conceder a Tello el tiempo que establecía el derecho procesal para preparar su defensa, procedió a dictar sentencia condenatoria en los siguientes términos: mutilación de la lengua, cincuenta azotes (latigazos en la espalda), confiscación de la mitad de sus bienes y pago de las costas del proceso. Llegados a este punto, todo reo podía apelar del fallo judicial condenatorio, máxime si éste significaba efusión de sangre, y en el caso de los vitorianos su tribunal de segunda instancia o apelación se encontraba en la Sala del Crimen de la Real Chancillería de Valladolid. La mujer de Tello, Buenaventura, junto con su procurador solicitó al juez que les diera copia para poder apelar de su fallo ante el tribunal de la Chancillería.
Una vez más Juan Fernández de Paternina no actuó con arreglo a derecho, ya que sin conceder la apelación paso a ejecutar la sentencia. Jato Tello fue sacado de la carcel, situada en el Campillo, montado en un asno con una soga a la garganta y conducido a la picota (plataforma con una columna donde se colocaba al reo) situada en la actual Plaza de la Virgen Blanca. Durante todo el recorrido un pregonero proclamaba su delito y sentencia, de esta forma se añadía a su castigo una nota de escarnio público. Tello fue colocado en la picota, y allí, a la vista de todos los vitorianos, se le clavó la lengua a un madero en lugar de amputarla, debido a que muchas personas de la ciudad rogaron al juez que desistiera de hacerlo. Tampoco estuvo mucho tiempo ya que los ruegos de los vecinos consiguieron que su lengua fuera desclavada. De las otras partes de la sentencia no se libró.
Finalmente Tello consiguió ser oido en la Chancillería y allí se demostró su inocencia y la prevaricación del juez Juan Fernández de Paternina , que había actuado contra él por enemistad. Para resarcir a Tello la Real Chaccillería procedió a declarar que a Jato Tello se le debía restituir su honra y su hacienda, y a Juan Fernández de Paternina condenar por su actuación en las costas procesales del pleito críminal, que ascendieron a 7.500 maravedís. Por otra parte el mismo pregonero tuvó que proclamar su inocencia en estos términos "que ninguna ni algunas personas no sean osadas de decir al dicho Jato Tello ni a su mujer ni a sus hijos que fue azotado ni enclavada su lengua ni otra mengua ninguna tocante a la justicia que de él fue hecha en la ciudad por mandamiento del dicho Juan Fernández de Paternina". Aquel que dijera tales palabras sería condenado a una dura pena económica de 2000 maravedís, a repartir en dos mitades entre Jato Tello y las obras de mantenimiento de la muralla de Vitoria.
Después de ésto, en 1487 se recopilaron las ordenanzas segregadoras de la comunidad judía vitoriana, en 1488 se asaltó una sinagoga y en 1492 se hizo el edicto de expulsión de los judios.
Apuntes sacados del artículo de Iñaki Bazán de la GACETA MUNICIPAL DE VITORIA-GASTEIZ Nº 123 del 20 de febrero de 1999
miércoles, 24 de abril de 2013
ESTAMPAS VITORIANAS
En el libro L´ESPAGNE de F. J. Sánchez Cantón aparece La Grand´Place de Vitoria
La "SANTA MISION" se celebró en el año 1951 con motivo del Jubileo Universal y duró 15 días. Vitoria tenía entonces 52.000 almas y en esas dos semanas se organizaron 350 procesiones, se cantaron 4.000.000 de rosarios de madrugada, se repartieron 70.000 estampas de la Virgen de Fátima.... y se jugó un partido de fútbol. Un par de años después el Alavés ascendía a primera división.
EXPOSICIÓN de JUAN ÁNGEL SÁEZ Y GARCÍA (1811-1873) celebrada en Vitoria del 16 de enero al 1 de marzo de 1998 en las salas Maria de Esquivel y Ortuño Ibañez de Aguirre
FABRICA DE HARINAS DE EZCALMENDI
ENTRADA POR EL PORTAL DEL REY 1854
PLAZA VIEJA 1854
PLAZA NUEVA
La "SANTA MISION" se celebró en el año 1951 con motivo del Jubileo Universal y duró 15 días. Vitoria tenía entonces 52.000 almas y en esas dos semanas se organizaron 350 procesiones, se cantaron 4.000.000 de rosarios de madrugada, se repartieron 70.000 estampas de la Virgen de Fátima.... y se jugó un partido de fútbol. Un par de años después el Alavés ascendía a primera división.
EXPOSICIÓN de JUAN ÁNGEL SÁEZ Y GARCÍA (1811-1873) celebrada en Vitoria del 16 de enero al 1 de marzo de 1998 en las salas Maria de Esquivel y Ortuño Ibañez de Aguirre
FABRICA DE HARINAS DE EZCALMENDI
ENTRADA POR EL PORTAL DEL REY 1854
PLAZA VIEJA 1854
PLAZA NUEVA
domingo, 24 de marzo de 2013
jueves, 14 de marzo de 2013
SABLE UTILIZADO EN LA BATALLA DE VITORIA
CONFERENCIA EN EL MUSEO DE ARMERIA DE ALAVA
Sable de caballeria francesa, modelo "An XI"
Siglo XIX (enero 1811)
Longitud total: 102,5 cm Peso: 1,28 kilos
Materiales: acero, latón y madera
En el Museo de Armeria de Álava se conserva una nutrida muestra de sables de caballeria del modelo "An XI" pertenecientes al ejército napoleónico. Dicha muestra se compone de tres sables de oficial y iete de tropa, diferenciándose unos de los otros por los ornamentos de los primeros y la solida sencillez de los segundos. La pieza escogida para comentar fue uno de la tropa, por ser más significativo, ya que los sables de oficial suelen diferir notablemente de las especificaciones marcadas por los reglamentos.
El "An XI" es por ser el año 11 del calendario revolucionario, lo que equivale al año 1803. Nótese que la denominación de los modelos de armamento según el calendario revolucionario se mantuvo aunque el citado calendario dejase de utilizarse a partir del 1806. De hecho el sable elegido fue fabricado tiempo después de esta última fecha.
Centrándonos en sus características principales, podemos apreciar que se trata de un sable de hoja curva con filo, contafilo y un importante vaceo en ambas caras. La guarnición es de latón compuesta por aro guardamano y dos puentes, rematado en un galluelo vuelto hacia la hoja. Formando guia para la vainapresenta un escudete alargado. El puño es de madera recubierto de cuero, con un disco de latón a cada lado y pomo aplanado con monterilla corrida. La vaina es de acero de un grosor considerable, con dos abrazaderas para sujetarse.
Las armas blancas del ejército napoleónico se forjaron principalmente en Klingenthal, Solingen y Turin. El sable de nuestro interés proviene de Klingenthal como pone en el lomo. Hay un alto grado de burocratización de estas factorias lo que produce una importante cantidad de marcas de control y registro en las piezas por ellas producidas. En cada pieza se pueden ver el nombre de la factoria, fabricante, director y controlador de la misma e incluso fecha de la fabricación.
Por ésto podemos saber de nuestro sable que la hoja fue forjada en enero de 1811 en Klingenthal y inspeccionada por Francois Louis Lobstein (L), Jean-Georges Bick (B) y el capitán Jean Paché (P con una estrella). Por otra parte, la guarnición y la vaina fueron fabricados en otros talleres, siendo la guarnición realizada en Versalles.
Respecto a su manejo, nos encontramos ante un recio sable de caballeria, un arma destinada al combate cuerpo a cuerpo una vez las armas de fuego han cumplido su cometido.
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